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Es hora de hacer un cambio en la educación ¿Por dónde deberíamos comenzar?

  • Foto del escritor: Mica B
    Mica B
  • 12 jul 2024
  • 8 Min. de lectura

Hoy es el día de innovar. Y no, no hablo de tecnología, de ello que se encarguen los que deben. Hoy es el día de innovar en la forma de enseñar. Se habla mucho de la pandemia, y hasta se le da menos importancia a sus consecuencias como se debería,  pero es una realidad, que el funcionamiento y mecánica cerebral de los jóvenes ha cambiado rotundamente. Nuestra forma de aprender y entender, nuestros gustos, las formas de relacionarnos con otras personas, las capacidades cognitivas, han dado un giro abismal.

Luego de la pandemia, se le ha dado a la educación un enfoque que en un futuro podría ser el indicado, pero hoy no lo es: facilitarle a los chicos aprobar con el objetivo de evitar la mayor cantidad de estrés. ¿Nos enseñan para aprender o para aprender a ser evaluados? ¿El sistema prioriza que nos egresemos o que aprendamos? ¿Qué valor tiene realmente hoy el diploma de finalización del ciclo secundario? ¿La institución educativa prioriza más aquel papel que lo que verdaderamente significa?

 Vivimos en un mundo donde la generación que se le está enseñando es muy diferente a la de quienes llevan la responsabilidad de hacerlo. Luego de la pandemia nuestro nivel académico cambió y disminuyó; y las instituciones educativas no han hecho nada para nivelarlo y equilibrarlo.

Soy consciente de que el sistema educativo actual desmotiva al docente e incluso lo dificulta a la hora de enseñar. No solo eso, sino que inconscientemente (o no tanto) muchos docentes enseñan de la forma que aprendieron, enseñan de las formas que les enseñaron. ¿Somos una generación como la suya o completamente distinta? ¿Tendremos las mismas necesidades que ellos? ¿El ámbito laboral actual pide lo mismo que el de hace unos años? Creo que es necesario replantearse a quienes les están enseñando, y ser conscientes de las hermosas transformaciones que podrían hacerse dentro del aula, para que el diploma de fin de curso, dignifique o se asemeje realmente a lo que debería. Nuestras necesidades y nuestros problemas, no son los mismos que tenían los alumnos hace unos 30 años.

Por esa razón, es hora de hacer un cambio. Es hora de mirar a los alumnos y ver realmente lo que está pasando en nuestras cabezas y con nuestras capacidades. Es hora de cambiar el enfoque educativo. Es hora de innovar en la forma de enseñar, de animarse, capacitarse y lograr el objetivo que toda institución educativa debería tener: que de aquel colegio se egresen jóvenes pensantes, creativos y mucho más preparados para las exigencias laborales del futuro.

Considero que es hora de comenzar a preguntarse… ¿A quién y cómo les están enseñando? ¿Estamos nosotros realmente aprendiendo? ¿O solo nos están enseñando?

1. Asombro

Según Platón, la filosofía, el amor por la sabiduría, tiene distintos orígenes, y el primero es el asombro. A partir del asombro, es cuando aparece la capacidad de percibir, la que nos lleva a prestar atención, y finalmente a recordar. Con la educación sucede lo mismo: primero sentimos emoción, novedad, asombro y prestamos atención, lo que nos lleva a reflexionar y luego codificar para recién ahí aprender y recordar. Pero si no sentimos asombro en la primera instancia, jamás llegaremos a la última que es el aprendizaje. 

Considero importante que todo se base a partir del asombro, de la relevancia en lo que aprendemos, en algo que pueda ser memorable para nosotros. Está confirmado que las personas aprenden de aquello que consideran relevante, interesante y sienten una conexión emocional con ello ¿No será el momento de cambiar el enfoque?

De hecho, Platón también afirma la importancia de  “que todo aprendizaje tenga una base emocional”. Todo comienza allí, en las emociones, sensaciones ¿No será el momento de darle más importancia a ellas a la hora de enseñar?

Michael Onfray, un filósofo francés, afirma que todos los niños nacen filósofos, nacen llenos de asombro, llenos de preguntas y dudas: “creo que todos nacemos filósofos y que solo unos pocos siguen siéndolo. (…) siempre observe que los chicos tienen preguntas eminentemente filosóficas y metafísicas (…) y los chicos renuncian cuando crecen.” (Onfray, 1999). Ahora, ¿Por qué se nos permite que perdamos todo ese asombro que nos reina al nacer?  ¿Por qué no trabajar todo ese asombro en el aula desde el momento uno, e intentar de que nunca se pierda?

Creo importante buscar distintas formas de asombrar, emocionar e incentivar a los alumnos para que reflexionen sobre aquello. Por ejemplo, se podrían usar herramientas para focalizar la atención, como podría ser la relación del tema con un asunto cotidiano, un mapa mental, un dibujo, una canción. Hay millones de posibilidades. 

Luego de la pandemia, siento que mi nivel de atención bajó muchísimo, me desconcentro muy rápido y mucho menos me emociono con la mayoría de temas que vemos en clase. Sin embargo, en algunas materias, mis profesores buscan generar una especie de asombro en nosotros, y muchas veces lo logran. Esos son los docentes que marcan la diferencia, los que innovan y buscan que realmente aprendamos, y los que entienden: “que enseñes, no significa que aprendan” (Laura Lewin, 2021). 

De hecho, el doctor Roberto Rosler, destacado neurocirujano director académico de la Asociación Educar para el Desarrollo humano, explica claramente los 7 pasos del aprendizaje :

  1.  Novedad, Atención, emoción y relevancia

  2.  Reflexionar

  3.  Decodificar

  4.  Fortalecer

  5. Practicar

  6.  Repasar

  7. Recuperar

Por ello,  creo relevante tener en cuenta todas aquellos puntos a la hora de enseñar. Tenemos tanta información, tantos datos sobre neurociencias y cómo funciona nuestro cerebro, y que necesita para aprender, qué pasa allí dentro en cada instante ¿Porque no utilizamos todos aquellos descubrimientos para mejorar la educación? Cómo decía en el punto n°1, tenemos la biblioteca más amplia, infinita y peligrosa en nuestro bolsillo. Tenemos la suerte de poder encontrar muchísima información gratis y además la búsqueda de cursos, conferencias, capacitaciones para seguir aprendiendo cada día. Tenemos la oportunidad de charlar con alguien de otra parte del mundo, en tan solo un segundo. Tenemos centenas de eventos, talleres y olimpiadas a las que participar y muchos de ellos hasta de forma gratuita ¿Por qué no sacarle provecho a todo eso? Tenemos la solución más cerca de lo que creemos ¿Por qué no comenzar a buscarla?

2. Importancia en el desarrollo de las habilidades interpersonales y motivación

El desarrollo de las relaciones interpersonales, es decir, cómo nos relacionamos y conectamos con los demás, debería de ser súper importante en la educación de hoy en día. “Las relaciones interpersonales, junto con las conexiones neurológicas, tienen muy poco que ver con el programa en sí, pero tienen mucho que ver con el proceso de enseñanza y aprendizaje” (Laura Lewin, 2021). De hecho, muchos de nuestros logros personales, incluso dentro de la escuela, tienen que ver con cómo nos conectamos con el resto. 

Desde mi vivencia como alumna en secundaria, he logrado algunas cosas como lo ha hecho cualquiera. En su minoria, están relacionados con el promedio académico o puntajes en evaluaciones. Sin embargo, su mayoría se encuentra en lugares donde inconscientemente puse en práctica lo aprendido en clase y en casa, pero especialmente utilizando las habilidades interpersonales. Mis mayores logros se encuentran en la buena organización de un evento, mi participación tanto en el proceso de elección como liderazgo del centro de estudiantes, e incluso mi participación como capitana de la house de mi institución. Son todas actividades en las cuales me relaciono y aprendo con un otro.

De la nota en un examen, o mi promedio en quinto año, me olvidaré dentro de unos años, ya que realmente es un logro del cual no aprendí. Sin embargo, de aquellos que nombre previamente, que me generaron una relevancia e interés, me acordaré toda la vida. De  aquí la importancia de la motivación tanto en el desarrollo de diferentes actividades sociales, como a la hora de aprender dentro del aula. Sin embargo, esto no significa que haya que sacar una y poner la otra, sino de encontrar un equilibrio y también darle lugar al desarrollo de esta habilidades y no solo poner el ojo dentro del aula y el examen. Considero que deberíamos de tener oportunidades para trabajar, conectar, relacionarnos y dividir tareas con nuestros compañeros. Que debería de ser una prioridad y oportunidad y no algo que haya que evitar

Por esa razón, considero importante que los directivos, profesores, miembros de la institución, nos den el lugar para poder desarrollarnos en aquella habilidad y que el aprendizaje no quede solo dentro del aula. El aprendizaje es un concepto muy amplio como para sólo enfocarlo dentro del aula y el programa anual. Aprendemos en todos lados, y mucho más si estamos rodeados de las personas indicadas y sabemos relacionarnos con ellas. 

Está comprobado científicamente que las habilidades interpersonales mejoran la salud mental, el comportamiento, las relaciones con nuestros pares; y además es indispensable para un desempeño más competitivo en los equipos de trabajo y establecer relaciones más sólidas y con más confianza. Son aptitudes que si se buscan mejorar de forma diaria, se convierten en un hábito.

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Para lograr todo esto, creo necesario que no solo se busque enseñar sino que los docentes y directivos también busquen aprender. Hoy todo cambio, un cambio bastante notorio ¿Será el momento de capacitarse, cambiar y enseñar de forma distinta? Nunca es tarde para aprender y considero que ahora no es  optativo sino algo que requerimos. Hoy no salimos del colegio preparados para el mundo laboral del futuro, ya que el mismo, nos pide cosas en en las escuelas no se ponen como prioridad de enseñanza ¿Para que mundo laboral nos están preparando? ¿Para el actual o el del futuro que a nosotros nos tocará?

Para todo esto que estoy proponiendo y buscando llegar a una reflexión, considero súper necesario que  en toda institución educativa  debería haber un licenciada en pedagogía o ciencias de la educación, quien cumpliría el rol de la capacitación docente, tal como sea necesario y que se asemeje a cumplir las necesidades de los alumnos, las formas de dar clase y cambiar los enfoques con los cuales se nos está enseñando.

No solo eso, sino que si aquel profesional tiene incorporado un conocimiento de orientación vocacional, podría ayudar a los alumnos de 5to y 6to año en su búsqueda de carrera y vocación en su futuro. Con una eficiente y eficaz elección del personal, se pueden sacar cosas maravillosas y mucho más sacarle provecho a aquel puesto laboral.

La única manera de mejorar es aprendiendo, y nunca es tarde para hacerlo. Tanto para nosotros, como para los docentes y directivos. El mundo cambia constantemente ¿no será hora de conocer y adaptarse a nuestro nuevo mundo?

Soy consciente de que hay muchísimos cambios para hacer dentro de la educación, pero cómo mencionaba antes por algo sé empieza. ¿Por qué no clasificar aquellos cambios según prioridades y comenzar por lo que más conviene?

Tengo 18 años, y escribí este artículo para contarles mis vivencias desde mi lado como estudiante y apasionada por la educación. Es hora de un cambio. Está más cerca de lo que creemos. Es hora de capacitarse, querer crecer y hacer que los alumnos de las instituciones educativas, se egresen con otro perfil. Un perfil más adaptado para el futuro del mañana. Pero lo más importante, que se egresen chicos llenos de creatividad, ideas y muchas dudas. Y más aún, cómo dice Onfray, jóvenes que ni hayan perdido el asombro con el que nacieron, sino todo lo contrario, que lo tengan más prendido que nunca. 

No digo que sea fácil, sino todo lo contrario. Pero lo que si no es, es imposible. Con ganas de enseñar e incluso de aprender y capacitarse, se pueden cambiar las cosas. Es hora de poner como prioridad la educación y hacer de nuestro futuro, el mejor de todos. ¿Están listos para acomodar su práctica docente para ayudarnos a aprender y prepararnos para nuestro futuro?


Micaela Borbea, 2023


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